jueves, 22 de marzo de 2012

DÍA 74. POR SI OLVIDO



                     Por si olvido tu nombre algún día en las horas,
recuérdame esta tarde, al oído del viento,
cuando me acariciabas 
la tristeza en los ojos
y tus manos decían lo que nos esperaba  
al final de la siembra
Por si olvido tu música
 y me pierdo en la noche oscura de la bruma,
pon tu mano en mi boca.
Condúceme a este viaje de fragores y selvas,
hilváname al mañana con puntadas de hierba.
Recuérdame en silencio la voz de los orígenes,
cuando los días saludaban, solemnes, a las puertas.
Háblame de la belleza de lo simple:
la lluvia en el cristal, la mirada del hijo,
el compás de la hija, el paso de los sueños,
el mar tras la ventana, el roce de la risa,
tu piel sobre el temblor de mi deseo.
Susúrrame un poema, ponme un libro en la mano,
dime como me gusta el olor de la higuera,
y como adivinaba las siluetas amadas
que, con voz de guitarra, regresaban a casa.
Por si en medio de todo se me escapa el recuerdo
 y la memoria yerra,
o el espíritu acampa en los yelmos desiertos.
Por si el camino tuerce hacia un lado perdido,
por si olvido tu nombre, por si pierdo tus huellas,
amor, quiero que me prometas:
por si lo que te he dicho algún día ocurriera,
dime como te llamas y empecemos de nuevo. 

De Cuaderno de Viaje
©Isabel Expósito Morales 

jueves, 1 de marzo de 2012

DÍA 72. INVENTARIO






Atavíos  del viento,
aplastante certeza de la aurora,
inventario infinito de unicornios
y gemas de cristal sobre la noche.
Hay un añejo rumor entre las piedras,
una sutil presencia de infinitos
y un cordel con memoria atado a todo.
También una proclama
y un libro desgastado de tanta permanencia.
Las huellas de dos hijos que no nos pertenecen,
unas alas  que aún vuelan,
un estado intermedio entre el azul y el verde
y esta isla,
esta isla de caminos sin nombre y de manos abiertas,
de árboles de agua y murmullos de hierba.
Esto es lo que nos queda.
Nada más, nada menos.




de Cuaderno de viaje