lunes, 9 de junio de 2014

DÍA 744. LA CIÉNAGA






La niña amaba a  su mamá.  Había aprendido a esperarla, calladita, donde ella dijera, a seguirla por la calle con paso apresurado –por miedo a perderla de vista– y a mirarle a los ojos, de soslayo, con el anhelo de descubrir en su mirada aquella luz acariciadora que tanto le gustaba.
La niña amaba a su mamá.  Jugaba en el patio nada más volver de la escuela, sola o acompañada de una muñeca a quien, a veces, ponía su nombre; niña.  Pero, en medio del juego, sus pensamientos casi siempre volaban hacia mami: mami en la cocina preparando la cena, mami en el sofá viendo la telenovela, mami hablando por teléfono con una voz desconocida, mami y los ojos de mami, siempre observados…, como si de ellos dependiera algún atisbo de placidez en ese corazón chico que aún no sabía nombrar aquello que añoraba…
La niña amaba a su  mamá, con cautela pero con perseverancia, con una fidelidad que, visto desde afuera, despertaba ternura hacia ella y un sentimiento, muy cercano a efluvios de ciénaga, hacia el objeto de su veneración.
-¡Qué niña tan estúpida y alelada! ¿No oyes lo que te digo? ¡Ven aquí inmediatamente!
Y la niña, que amaba a su mamá, corría presurosa a la llamada, como un cachorro fiel que husmea con avidez en la voz de su amo, en busca de un regalo muy alejado del desdén.
Y, sólo a veces,   al sentirla cerca y obediente a su llamada, la madre se instalaba  en aquel letargo, tan febril como fugaz, que le hacía recordar a la niña que ella misma había sido; muy lejos de esa ciénaga que era… ser quien no deseaba ser .  Esos segundos, sus ojos miraban con una ternura añeja a su hija, para decirle con ellos cosas dulces y cálidas. Escasos, volátiles  segundos aquellos, justos para que llegara a ella aquella reverberación... porque, mientras crecía,  también ella había amado a su mamá, no importaba cuántas veces su progenitora hubiera repetido, en medio de la ciénaga de su infancia,  aquello de…
-¡Qué niña tan estúpida y alelada! ¿No oyes lo que te digo? ¡Ven aquí inmediatamente!