martes, 30 de agosto de 2016

GEOGRAFÍA


No sabes de mis árboles
ni de qué tierra mi raíz se alimenta.
Ignoras donde nace este río
que bordea mis sombras
y cuán alto es el monte
donde viven mis cíclopes
y de dónde procede mi propia panacea.
No sabes de mis brumas,
no te rozan mis vientos,
éstos que ahora te escriben
versos que no comprendes.
Mi geografía toda no responde a mi nombre,
ni mi rostro refleja todo lo que pretendes.
No quieras pues de mí algo que se te esconde,
no escales mis laderas, ni llores mis incendios,
ni visites el huerto donde entierro las flores.
Mis caminos a veces conducen al silencio
y, a veces, como ahora, a este acantilado
frente a un mar en tormenta.
No juzgues mis colinas cuando el dolor las sube
a pasos de gigante;
mis tristes promontorios son territorio hostil
donde el sol no despierta.
Espérame al final cuando el poema escampe
y la rutina temple el paso de las horas.
Espérame en la risa
y allí donde sembré mil campos de amapolas.
Ten tendido el mantel y dispuesto el olvido
sobre la hierba fresca.
Seguirás sin saberme pero…
tampoco yo me sé

y nada importa