martes, 22 de abril de 2014

DÍA 697. EL POETA PREGUNTA



¿Qué la vida nos acecha
 con un látigo?
¿Qué el tiempo te arrodilla,
te fustiga,
se venga? 
Algunos dicen eso,
 otros tantos lo piensan.
Y otros muchos prefieren
pensar que todo fluye:
que el amor es más fuerte
que un huracán de rabias,
que todo tiene sombras
 y florece,
que todo tiene luz 
y se atenúa.

Que la vida es torrente
que lleva entre sus aguas 
amapolas.
Que la amapola da color 
y ciega.
Que el río la acaricia 
y la devora.

Que, a fin de cuentas, 
es la vida:
ni efímera ni efémera,
ni estertor ni delicia,
que te quita o te da
pero no cobra...

Si alguna risa hiere
 algún fuego acaricia.
Si el amor arrebata,
el odio va y se inmola.

Que los secretos hablan
y más de una ausencia
 permanece por siempre.

Que de oxalme y cenizas,
se reinventan las horas.

Que se puede ver todo
 con los ojos cerrados
y con ellos abiertos
 no mirarnos a veces.

Que se sueña despierto
y se duerme soñando.

¿Qué la vida nos acecha
 con un látigo?
  ¿Qué el tiempo te arrodilla,  
te fustiga,
 se venga?

El poeta no asevera
No sentencia
Y preguntando niega
O negando, pregunta
 la callada respuesta...







domingo, 13 de abril de 2014

DÍA 688. ESCAPARATE

Dedicado a mis alumn@s y amig@s de los 
Talleres de Narrativa
El Tranvía, Narrando cada Jueves
y
Las Flores del Teide Narran,
en cumplimiento de una promesa


No soy únicamente lo que ven, se los advierto.  Yo soy la tres en una; ya lo tengo asumido: la yomemiconmigo, layomemiconél, la yomemi con el resto del mundo; un enredo, lo sé, ¿qué quieren que les diga?, ni yo misma me entiendo muchas veces.  Debe ser por eso que surgió la poeta, a intentar poner orden en el caos de ser.  Como hoy, día en que cumplo vida, va de reírse de una misma, aprovechen, les cuento.
Cuando voy por ahí, queriéndome a destajo, tratando de calzarme la tópica autoestima, me fatigo. Me voy atenuando poco a poco, hasta volverme llorona y tortuosa; ¡un repelús!. Y dale que te pego, con esas retahílas que tan solo pretenden disculparme o taparme.  Me vuelvo impertinente y termino, casi siempre, yéndome a la esquina de los poetas sordos, a ver qué hago conmigo.
Cuando me quieren otros, es otra cosa, digamos, bien distinta;… más dulce y placentera, ¡qué narices!.  Los otros no me hieren con ventiscas pretéritas, tan solo se  circunscriben a verme… como ven; total, así todo es más fácil.  Es fácil para ellos asomarse a mi cara y quedarse en la puerta; es simple para mí alejarme, en mi ausencia, de la turbia memoria que recuerda o… falsea, ¡yo que sé!
A ratos soy…romántica ingenua soñadora, anclada en la que, hace mil años, fui… ¿qué cuándo?, cuando me vuelvo tonta que es… cuando él me quiere, …digo yo. ¡Ah! Cuando me quiere él,  yo corro a admitirme en su mirada y me embeleso de esa otra que él ve; esa ninfa en la sombra, esa de pasos suaves y curvas sinuosas que le tapa los ojos, mientras susurra versos.  Pero…esto dura poco… porque yo, la torpe impenitente, me presento enseguida a estropearlo todo y… sin decirle nada, me digo, ¡el pobre!, tendría que sacarle de esa errata, contarle que no soy la que cree que soy cuando me río o verso o gesticulo o... y entonces, la conciencia se aviene como banda de mirlos a gritarme al oído que le enseñe a la oscura, a la aciaga, a la de surcos viejos, esa, la que no ve sin lentes, la que engorda del aire y del pan, que lo sepa.

Y en eso estoy, cuando viene la otra a salvarme de mí.  Esa  cuentista ácida y un pelín maniquea que me dice, ni hablar, eso sería toda una  fechoría maliciosa, para ellos, para él; ¡para las tres que somos!.  Y es que  ésta que escribe, saborea la irreverencia más que el chocolate y así, con descaro absoluto, yo me voy alejando del debería ser, que como mi otra dice, no estoy para esas bregas y además…, me pone… es que me pone mucho –no lo puedo evitar– la  líricohipnosis . ¿Qué no saben qué es la palabreja?: ¡embrujar!; sí, hipnotizar con la lírica, ¡me encanta! y lo digo tan pancha, sin ningún suplicio de conciencia; que se enteren todos de una vez, que se enteren, antes de que llegue… yo… y ponga pringado  de poesía y disimulos este escaparate.